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¡Vamos,chicas,que va a llegar "el tio Generoso"!
Así nos despertó mi madre, a las seis de la mañana,el día de la matacía...,el día que las tres estábamos esperando como algo especial.(Siempre que había que madrugar, era por algo especial).
La mañana empezó movidita...,las tres queríamos el delantal de los patitos...,es que era precioso,al final..., me lo quedé yo.Según nuestra madre,ese delantal lo hizo ella a la edad de seis años,así que tiene un gran valor sentimental.
-Eres una fresca,el año pasado ya lo llevaste tú...
-Claro,es que es mío...
-Eso no te lo crees ni tú,es de todas...
-Rabia,rabia...
Dejamos de discutir cuando vimos que los hombres venían a almorzar,como cada año mi madre había hecho una gran fritada que era lo tradicional después de matar el tocino...,a mí lo que más me gustaba era el hígado y siempre me comía un buen trozo.
Nos gustaba participar en todas las tareas,pero sólo nos dejaban hacer las bolas...,bien redonditas y no muy gordas.
-Astún,si quieres ayudar a hacer bolas, tendrás que ir a que nos dejen la máquina a casa de la siña Elisa...
-Y ¿por qué tengo que ir yo?
-Por haberte quedado con el delantal...
-¡Qué frescas sois!
A regañadientes marché a por la máquina, sin sospechar que estaba siendo víctima de una broma,al volver a casa no podía disimular mi mal humor,y más cuando las descubrí riéndose a mi costa.
A la hora de hacer las morcillas, lo que más nos gustaba era probarlas cuando las sacaban del caldero,estaban riquísimas,y nos hacía mucha gracia el morcillón por su tamaño.
Acompañamos a nuestra madre al Arba a lavar las tripas,mientras ella lavaba,nosotras jugábamos con la vejiga hinchada a modo de balón.Con esas tripas se hacía el embutido que colgaban al calor del fuego para que se secara.Las bolas y las morcillas se guardaban en la falsa,para que estuvieran más frescas.
Al día siguiente nos tocaba ir a repartir "los presentes",se colocaba en una fuente un poco de hígado,de lomo,de costilla,de tocino,una bola ,una morcilla...,se tapaba con un paño blanco y lo llevábamos a casa de algún pariente...,a las maestras...,no sé si también al cura...,a donde nos mandaban,y siempre íbamos con la ilusión de que cayera alguna propinica.
Después de esto aún quedaba bastante trabajo por hacer:
-Preparar y deshacer la manteca.
-Freír el lomo y la costilla y ponerlo en conserva.¡Ah!...y las longanizas y chorizos.
-Salar los jamones.
-Y...,sobre todo...,dar buena cuenta de todos esos manjares.
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