

-¡Ave María Purísima!
-¡Sin pecado concebida!
Eran las doce de la mañana y la maestra estaba preguntando los verbos cuando, dos personas, algo raras por su forma de vestir, hicieron su aparición en la escuela.
Las crías se miraban unas a otras preguntándose quiénes serían,hasta que la maestra les aclaró:
-Son monjas,no os asustéis.
-Efectivamente,somos" las hermanitas de los pobres"y venimos en busca de ayuda para los ancianitos de nuestra residencia,dijo una de ellas.
-Venimos a pedirle que nos deje alguna niña para que nos ayude a ir a pedir por las casas,dijo la otra.
Al oír esto,todas las niñas levantaron el brazo:
-Yo quiero ir...
-Y yo también...,yo también...,yo también,comenzaron todas a alborotar.
-Está bien,callad de una vez...,Astún y Miraflores irán con una, y la Peduga y Cincovillesa irán con la otra,y espero que no me llegue ninguna queja.
-Y nosotras ¿qué?,comenzaron a protestar las demás.
-¡A callar todas!,y a seguir con los verbos.
Y las afortunadas cogieron los capazos y marcharon a pedir casa por casa,llamando por todas las puertas:
-Señora,¿nos puede dar algo para nuestros ancianitos?
-Estamos bastante necesitados,pero tenga estas judías secas para que coman un día.
-Dios se lo pague hermana,la recordaremos en nuestras oraciones.
En una casa un trozo de pan,en otra un poco de tocino,en otra un par de morcillas,en otra unas manzanas...,poco a poco se fue llenando el capazo.
Las monjas estaban tan contentas que les regalaron unas estampas y un escapulario.
Durante la comida Astún estaba tan emocionada que no paraba de contar su aventura.Le regaló el escapulario a su madre y aquella noche soñó que era una de seas monjas que cuidaban de los ancianitos.